Han terminado por esta época del año los calendarios tributarios de los municipios y en la mayoría de ellos terminan también los esfuerzos de recaudo, pues se tiene la creencia de que el segundo semestre del año “es muerto” en materia de impuestos entrando en una etapa de pereza fiscal lo cual ha conllevado a que los municipios, en su mayoría, tengan recaudos que oscilan entre el 45% y el 65% del impuesto predial de cada vigencia y estén perdiendo por prescripción entre el 20% y el 30% de dicho impuesto, sin hablar de industria y comercio donde los indicadores no son mucho mejores y esto a pesar de que con la expedición de la ley 1066 de 2006, mas conocida como ley de normalización de cartera, se doto a los municipios de las herramientas necesarias para que pudieran facilitar a los contribuyentes el pago de sus tributos, fiscalizar a aquellos que no cumplen y hacer efectivo el recaudo de las sumas adeudadas al tesoro municipal mediante la aplicación del procedimiento administrativo de cobro.
Para revertir esta tendencia me parece importante seguir las recomendaciones del Ministerio de Hacienda que, en su boletín N° 2 de apoyo a la gestión tributaria de las entidades territoriales, ha propuesto la instrumentalización de la ley 1066 de 2006 a través de la implementación de los planes de acción de la gestión tributaria que en esencia deben contener la planeación y ejecución de las siguientes actividades:
1. En cuanto al aspecto normativo:
· Actualizar y adaptar el Estatuto de rentas Municipales a la legislación vigente y a la realidad del Municipio, incluyendo la norma de fijación de plazos y descuentos por pronto pago y la norma de modificación de tarifas.
· Elaborar y adoptar el Reglamento Interno de Recaudo de Cartera.
2. En cuanto al aspecto de gestión:
· Adelantar los procesos de administración, determinación, discusión, cobro, devoluciones y demás conceptos frente a los impuestos administrados por los municipios.
3. En cuanto al aspecto logístico
· Identificar el área a la que le corresponde ejecutar las acciones tendientes a la correcta recaudación de las rentas, sus funciones y sus funcionarios
· Identificar y definir el mapa de los procesos relacionados con: sistemas de recaudo (facturación, convenios de recaudo, si existen); determinación (mecanismos de cruce de información, fiscalización y liquidación); discusión (recursos); cobro (persuasivo y coactivo); administración del sistema tributario (existencia y estado de expedientes, sistema y organización del archivo, formatos para el cumplimiento de obligaciones, existencia de una base de contribuyentes, otros), y el sistema de notificaciones
· Definición de las herramientas necesarias para una adecuada gestión tributaria (Talento humano, Planta y equipos, materiales y suministros, etc.)
Así que una vez terminados los calendarios tributarios, las administraciones municipales que aun no lo han hecho, deben aprovechar el segundo semestre para implementar los planes de acción de la gestión tributaria lo cual le va a permitir generar cultura tributaria en los contribuyentes y mejorar las metas de recaudo, máxime cuando la capacidad de los entes territoriales para generar recursos propios se ha convertido en una de las principales variables que mide su eficiencia administrativa y determina en cierto modo el acceso a mayores recursos del nivel nacional.
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